Cuando hace buen tiempo, mis padres van con frecuencia a poner un ramo de flores en la tumba de Allie. Yo fui con ellos un par de veces, pero dejé de ir. Primero porque no me gusta nada verle en ese maldito cementerio. Rodeado de tíos muertos y de lápidas y eso. Cuando hacía sol no estaba tan mal, pero dos veces –dos veces– empezó a llover mientras estábamos allí. Fue horrible. Llovió sobre su puñetera lápida y llovió sobre la hierba que tiene en su estómago. Llovió encima de todo. Todos los que estaban en el cementerio empezaron a correr como locos hacia sus coches. Aquello casi me sacó de quicio. Todos podían meterse en sus coches y poner la radio y todo eso y luego irse a cenar a un sitio agradable, todos menos Allie. No podía aguantarlo. Ya sé que lo que está en el cementerio es sólo su cuerpo y que su alma está en el Cielo y todo ese rollo, pero no podía aguantarlo. Daría cualquier cosa porque no estuviera allí. Ustedes no lo conocían, claro. Si le hubieran conocido sabrían lo que quiero decir. Cuando hace sol no está tan mal, pero el sol no sale más que cuando le da la gana.
El amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados
;yo ando lamiendo su ternura,
pero ella se diluye en la eternidad,
se confunde en la eternidad,
se destruye en la eternidad
y aunque existo porque batallo
y "mi poesía es mi militancia",
todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando desde la otra orilla.
febrero 03, 2013
salinger
¿Quién quiere flores cuando ya se ha muerto? Nadie.
Cuando hace buen tiempo, mis padres van con frecuencia a poner un ramo de flores en la tumba de Allie. Yo fui con ellos un par de veces, pero dejé de ir. Primero porque no me gusta nada verle en ese maldito cementerio. Rodeado de tíos muertos y de lápidas y eso. Cuando hacía sol no estaba tan mal, pero dos veces –dos veces– empezó a llover mientras estábamos allí. Fue horrible. Llovió sobre su puñetera lápida y llovió sobre la hierba que tiene en su estómago. Llovió encima de todo. Todos los que estaban en el cementerio empezaron a correr como locos hacia sus coches. Aquello casi me sacó de quicio. Todos podían meterse en sus coches y poner la radio y todo eso y luego irse a cenar a un sitio agradable, todos menos Allie. No podía aguantarlo. Ya sé que lo que está en el cementerio es sólo su cuerpo y que su alma está en el Cielo y todo ese rollo, pero no podía aguantarlo. Daría cualquier cosa porque no estuviera allí. Ustedes no lo conocían, claro. Si le hubieran conocido sabrían lo que quiero decir. Cuando hace sol no está tan mal, pero el sol no sale más que cuando le da la gana.
Cuando hace buen tiempo, mis padres van con frecuencia a poner un ramo de flores en la tumba de Allie. Yo fui con ellos un par de veces, pero dejé de ir. Primero porque no me gusta nada verle en ese maldito cementerio. Rodeado de tíos muertos y de lápidas y eso. Cuando hacía sol no estaba tan mal, pero dos veces –dos veces– empezó a llover mientras estábamos allí. Fue horrible. Llovió sobre su puñetera lápida y llovió sobre la hierba que tiene en su estómago. Llovió encima de todo. Todos los que estaban en el cementerio empezaron a correr como locos hacia sus coches. Aquello casi me sacó de quicio. Todos podían meterse en sus coches y poner la radio y todo eso y luego irse a cenar a un sitio agradable, todos menos Allie. No podía aguantarlo. Ya sé que lo que está en el cementerio es sólo su cuerpo y que su alma está en el Cielo y todo ese rollo, pero no podía aguantarlo. Daría cualquier cosa porque no estuviera allí. Ustedes no lo conocían, claro. Si le hubieran conocido sabrían lo que quiero decir. Cuando hace sol no está tan mal, pero el sol no sale más que cuando le da la gana.