El amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados

;yo ando lamiendo su ternura,

pero ella se diluye en la eternidad,

se confunde en la eternidad,

se destruye en la eternidad

y aunque existo porque batallo

y "mi poesía es mi militancia",

todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando desde la otra orilla.


diciembre 01, 2014

Pero tenemos la obligación de esconder nuestro dolor para no aumentar el de los que nos rodean. Y ello es también un deber para con nosotros mismos, puesto que una pena excesiva impide cualquier posibilidad de consuelo y perfección.